REVISTA
Si Se Pensara en el Cliente
No se conoce ninguna
organización que exprese que no
le interesa el cliente;
tampoco se sabe de ninguna que no
diga que el cliente es la
razón de ser de las actividades
que desarrolla. Por eso es
de extrañar que cuando tanto
se habla de la importancia
y la valoración de los clientes,
lo que se demuestra con el
accionar diario es otra realidad,
siendo palpable que no es
lo que interesa en verdad. Y más
triste y preocupante aún es
que en comités se expresen
manifestaciones y frases en
contra de las opiniones y
decisiones de quienes
aparentemente son la razón de
ser de las empresas, sean
del carácter que sean, y que
exista tanta preocupación
por la fidelidad del mercado,
pensando más en que el
cliente es quien debe hacer los
esfuerzos y arriesgar más,
que quien pretende formarlos
y mantenerlos.
Las varias definiciones de
cliente, casi que todas desde
la óptica comercial antes
que desde la verdadera
fundamentación etimológica,
es quizá una razón de ser de
lo que se aprecia:
deshumanización de la relación con el
cliente, enfatizando que no
se dice del servicio al cliente,
habiendo hecho de la
logística relacional un proceso
automatizado, lleno de
códigos y trabas antes que de
facilitación de las dichas
relaciones.
En el libro “Marketing de
Clientes” ( José Daniel Barquero
- McGraw Hill, 2003) se
menciona lo siguiente: “La palabra
cliente proviene del griego
antiguo y hace referencia a la
«persona que depende de».
Es decir, clientes son aquellas
personas que tienen cierta
necesidad de un producto o
servicio que mi empresa
puede satisfacer”. Y a ello hay
que agregar un principio
del marketing en la práctica: “un
ser humano, por ser cliente
no deja de ser, actuar y sentir
como ser humano”. Por lo
tanto, en el mercadeo real hay
que considerar el principio
de la reciprocidad que se puede
resumir en “tráteme bien y
le devolveré el favor”.
Si de verdad se pensara en
el cliente, como ser humano,
no se estaría dando lo que
en la práctica se observa con
insistencia: mal trato,
apatía, desconsideración, el dinero
antes que el bienestar de
la sociedad, trabas y burocracia
inútil e innecesaria,
búsqueda de culpables, ausencia de
personal en cajas y sitios
de relaciones con los clientes,
falta de mobiliario
adecuado, baños en mal estado, etc.
Si la importancia del
cliente se demostrara, las llamadas
telefónicas serían
atendidas con esmero, el cumplimiento
de las promesas y las
garantías, por ejemplo, sería
común denominador, el
cuidado de las personas en los
hospitales, salas de espera
y oficinas sería diferente, el
exceso o recarga de trabajo
de empleados y personas que
tienen que ver con las
organizaciones no se apreciaría, ni
los trabajos mal
remunerados, en fin, en todas partes, las
cosas serían diferentes a
lo que se aprecia. Es decir, no
habría trato inhumano en
tantas actividades y situaciones
como en la actualidad.
Son tantas las
demostraciones de que lo que se dice de los
clientes son más palabras
bonitas y promesas incumplidas
que acciones, que no habría
espacio suficiente para hacer
el listado de esas
manifestaciones.
No falta quien diga que
conoce casos en contrario, lo cual
es absolutamente cierto,
pero excepciones; tantas que se
cuentan y sobrarían dedos,
como se dice, porque estamos
en un mercado que se
reconoce por el conformismo,
la desconfianza, la
negatividad, mucha mediocridad y
más; situaciones que hacen
que exista una alta dosis
de preparación para
resolver problemas antes que para
evitarlos, y aunque duele
decirlo, y reconocerlo, lo que
se comenta y aprecia es una
demostración más de la
ausencia del cliente como
centro y razón de ser de las
actividades
organizacionales, tanto de los internos como
de los externos.
El mercadeo, como es y debe
ser, se refiere a los
mercados, y éstos no son
otra cosa que una sumatoria
de personas humanas y
jurídicas que, a su vez, están
conformadas por seres
humanos, que sienten y toman
decisiones para buscar el
mejoramiento del nivel de vida
de toda la sociedad, en
todos los campos.
Las religiones, la
política, la cultura, el deporte, para
mencionar algunas
solamente, necesitan clientes, y eso
hace que el mercadeo sea
una actividad organizacional,
que como Drucker tantas
veces afirmó, junto con la
innovación, conforman las
dos únicas funciones que
necesita cualquier
organización.
Por eso hay que hacer
sentir al cliente que es persona
humana.
Carlos Fernando Villa
Gómez/www.tiempodemercadeo.com
Las siete “trampas” psicológicas que pueden frenar el éxito en los negocios
Las siete “trampas” psicológicas que pueden frenar el éxito en los negocios
Si bien, la mayoría de las personas de éxito en sus carreras profesionales suelen tener algo en común, también se evidencian coincidencias en aquellos que no lo alcanzan aunque lo hayan intentado.
Negocios 1000 consignó algunas barreras
psicológicas que es conveniente saber dominar y, en todo caso,
esforzarse por cambiarlas:
1. Timidez
Aunque existen empresarios de éxito que
suelen ser tímidos (como por ejemplo, Amancio Ortega), lo cierto es que
este rasgo va asociado a una falta de seguridad en nosotros mismos.
El camino hacia el éxito en los negocios
comienza con una gran idea de negocio, pero al mismo tiempo hay que
tener la seguridad en uno mismo de que se es capaces de sacar esa idea
adelante.
Es clave tener la seguridad y valentía
de abandonar, en algunos casos, la zona de confort para salir a buscar
las metas deseadas.
Únicamente el valiente se arriesga a
emprender, y el valiente, por regla general, tiene seguridad en sí mismo
y, por consiguiente, carece de timidez.
2. Pereza
Según un viejo dicho: “El perezoso camina tan lento que la pobreza no tarda en alcanzarlo”.
Algunos dicen que la pereza es la madre
de todos los fracasos. Incluso teniendo una gran idea de negocio y la
valentía para ejecutarla, si no se está dispuesto a tomar una acción
real, la idea jamás saldrá a flote y la valentía no servirá de nada.
Para hacerse dueño del propio destino,
hay que dejar de lado la pereza, la cual está dentro de los 7 pecados
capitales dentro de los negocios.
3. Complacencia, conformismo
La persona conformista siempre tiene
bastante con lo poco que tiene, hasta que un día necesita algo más y se
arrepiente de no haber sido más “ambicioso” en su época conformista.
Por otra parte, sin pasión todo sueño se
marchita. Otras personas no tienen sueños, por tanto carecen de pasión,
y vivir la vida sin ello, como alguien dijo alguna vez, es vivir pero
sin sentirse vivo.
4. Distracción
Una persona que se distrae fácilmente en la búsqueda o consecución de sus objetivos suele perder el “foco”.
Como decía Donald Trump, en la mentalidad de un emprendedor, “tan pronto como pierdes tu meta, pierdes tu momentum”.
Es clave mantenerse enfocado siempre y
ser disciplinado. Vivir una vida de autodisciplina es menos doloroso en
el largo plazo que lamentar lo que podría haber sido.
5. Dudas
Una vez que se ha tomado una decisión,
es preciso mantener la confianza en la visión y en el plan, despejando
rápidamente cualquier duda que surja y expulsandola de la mente.
Hay que recordar que las carreras largas
no las gana el más rápido, sino aquel que continúa corriendo cuando
otros se detuvieron o aminoraron el paso.
Hay que intentar emprender el camino con
todas las dudas ya resultas. Y cabe recordar: problemas siempre
aparecerán, y entonces no hay que dudar, sino darles una rápida
solución.
6. Deshonestidad
Esta es una cualidad muy poco atractiva que generará desconfianza hacia los demás y arruinará todo proceso.
Ser deshonesto con uno mismo es firmar
el fracaso. Al comenzar a tener éxito, probablemente exista la tentación
de mentir, exagerar e incluso de engañar para avanzar en los
propósitos.
El verdadero éxito viene cuando uno se
convierte en una persona de palabra, que con el tiempo puede explicar
cómo consiguió tener éxito sin avergonzarse absolutamente de nada.
Por otra parte, ante los puntuales
fracasos que vayamos obteniendo, debemos ser honestos con nosotros
mismos para reconocer nuestra parte de culpa sin señalar a nadie más.
7. Ingratitud
En este punto es muy fácil perderse como
persona. El no ser capaces de recordar los humildes orígenes así como
reconocer los aportes de otras personas que ayudaron a tener éxito,
daría una visión vacía del éxito.
En realidad no existen “los millonarios
hechos a sí mismos”, ya que cada uno de ellos le debe un pedazo de
gratitud a una persona o un conjunto de personas.
Algunos millonarios le deben su éxito a
su mentor, otros a su mujer y otros a su plantilla de trabajadores,
porque sin ellos, no hubiera sido posible.
Esto llevaría a una última cualidad que
no se debe perder jamás, que sería la humildad. Una persona humilde
parte de la base de que puede aprender aún de otros.
Es válido recordar el dicho: “Dos tipos de personas fracasan en la vida, las que no saben nada y las que creen saberlo todo”.
Ser Ambicioso: ¿Es positivo o Negativo?
www.rrhh-web.com
Ser Ambicioso: ¿Es positivo o Negativo?
Muchos consideran una
persona ambiciosa como aquella que no tiene límites para lograr lo que desea e inclusive
es destructiva. Otros suelen asociar la ambición al deseo de ganar dinero
(codicia).
Sin embargo, nos
preguntamos ¿Qué ocurre si este deseo de superación está bien encauzado y se
convierte en el motor necesario para alcanzar metas personales o profesionales?
¿No habrá, acaso, una ambición positiva?
La ambición nos impulsa a intentar hacer las
cosas mejor, a no bajar los brazos, a ser perseverantes y a no darnos por
vencidos frente al primer contratiempo u obstáculo.
Hay que admitir que
ser demasiado ambicioso puede resultar peligroso, para la persona y para
quienes se relacionan con ella. El perfil clásico del ambicioso es el de
alguien ávido por adquirir riqueza material y tener y/o ser más que los demás a
cualquier precio y por cualquier camino. En el otro extremo, una persona que
carece de ambiciones tiende a reprimir sus aspiraciones y puede precipitarse en
el fracaso o la mediocridad.
En el medio están las
personas que se trazan metas y buscan conseguirlas. La ambición les asegura la
dosis de energía y coraje para concretar los deseos, planes o
aspiraciones. Es allí
cuando hablamos de una ambición saludable o positiva.
En otras palabras, la
persona es responsable de sus logros y sus éxitos son la consecuencia de su
esfuerzo, tesón y capacidad. Se siente orgullosa de su rendimiento y sus resultados.
Incluso puede aceptar fallos y fracasos como consecuencia de sus acciones y
decisiones.
Su misma ambición de
ser cada día mejor le permite aprender de sus errores. La ambición se puede dar
en lo material, lo espiritual, lo afectivo y para ser mejor persona, sin que
eso signifique pasar por encima de otros.
Igualmente, existen
personas que dedican su vida a un logro altruista; la ambición también puede
ponerse al servicio de una causa solidaria.
Cómo diferencia un
ambicioso positivo de otro negativo Un ambicioso sin límites se caracteriza
por:
• Constante búsqueda
de metas y desafíos cada vez más
difíciles.
• Necesidad de probar
que es capaz de obtener lo que se propone.
• Insatisfacción
permanente con lo alcanzado, la mirada en el futuro.
• Desvalorización de
los logros obtenidos, nada parece ser suficiente.
• Deseos imperiosos de
vencer a los posibles competidores.
• Necesidad
incontrolable de querer siempre un poco más.
• Condicionar su valor
como persona con el éxito que obtiene.
• Necesidad constante
de controlar. Usualmente una persona
con ambición positiva
• Ve las aspiraciones
como un camino para crecer ante las dificultades.
• Considera los
obstáculos como una manera de superarse
• Es creativo.
• Desea que los demás
también logren su crecimiento personal.
Tres consejos para ser
un ambicioso positivo
• Confeccionar una
lista con las metas ambicionadas.
• Hacer tres columnas:
una con los “pro”, otra con los “contra” para
conseguir cada una y otra con las personas involucradas y
afectadas.
• Si un proyecto
requiere un esfuerzo excesivo de tiempo, energías o renuncias
varias, analizar qué beneficios se recibe a cambio y si
se justifica.
• Preguntarse con
sinceridad hasta dónde se quiere llegar y cómo compatibilizar
esa ambición con otros aspectos de la vida.
17 Tipos de Pensamientos Distorsionados que perjudican tu Bienestar .
17 Tipos de Pensamientos Distorsionados que perjudican tu Bienestar
Por: Edu Lopez
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Piensa en esta frase: “Tus pensamientos y creencias sobre un evento crean tus sentimientos sobre ese evento.”
Como te habrás dado cuenta, es totalmente cierta. Eso es lo que nos
trasnsmite el Dr. David Burn en su libro “Sentirse Bien” (Feeling Good).
La clave para detener y para no dejarse llevar por las emociones y sentimientos
que provoca la interpretacion de un determinado hecho o evento es darse
cuenta cual es la interpretación automatica que hacemos sobre ese
hecho.
Una vez hecho esto, ahora puedes darte
cuenta de que puedes separar el hecho, que es neutro, de los
pensamientos que tienes sobre ese hecho. Podrás darte cuenta que la
mayoría, si no todos, de tus pensamientos ante ese hecho son
distorsiones o pensamientos distorsionados o no meditados lo suficiente. Por eso es necesario reconocer el pensamiento distorsionado
que estas teniendo, tomar conciencia e identificado la distorsión para
poder sustituirlo por un pensamiento más realista antes de que te
produzca un sentimiento o emocion que sea contraproduente.
La mayoría de las veces utilizamos estos pensamientos distorsionados
sin saberlo, por eso debemos ser más conscientes de nuestras propios
pensamientos, ya que nuestro estado de ánimo puede cambiar de manera
positiva si evitamos caer en la trampa de la distorsion de pensamiento.
Voy a enumerar aquí una lista de las distorsiones cognitivas que el Dr. David Burns, Aaron Beck y Albert Ellis investigaron y que influyen notablemente en tu bienestar.
Se consciente de ellos, imprimirlos y pegalos en tu cartera o en el
refrigerador o al lado de tu cama para que cuando te encuentres entrando
en un estado de ansiedad y malestar te acuerdes de esta lista.
La siguiente lista son los 17 patrones de pensamiento distorsionado que comúnmente presentan la mayoría de personas. Se les llama pensamientos distorsionados, debido a su naturaleza irracional:
1. Filtro mental:
esta distorsión se caracteriza por una especie de visión de túnel; sólo
se ve un elemento de la situación con la exclusión del resto. Se
resalta un simple detalle, y todo el evento queda teñido por este
detalle.
2. Pensamiento polarizado: Se tiende a percibir cualquier cosa de forma extremista, sin términos medios.
3. Pensamiento pasivo: Crees que tus deseos, necesidades y derechos no son lo suficientemente importantes para que los demás los tengan en cuenta.
4. Sobregeneralización:
En esta distorsión se produce una extensión, una conclusión
generalizada a partir de un incidente simple o un solo elemento de
evidencia. Esta distorsión conduce inevitablemente a una vida cada vez
más restringida.
5. Interpretación del pensamiento o adivinación:
Cuando una persona interpreta el pensamiento o hace juicios repentinos
sobre los demás. En la medida que su pensamiento interpreta. También se
hacen presunciones sobre cómo está reaccionando las personas a las cosas
que le rodean y particularmente cómo están reaccionando los demás ante
tí.
6. Visión catastrófica:
Se identifica facilmente por que la persona que los tiene, a menudo,
suele utilizar los “y si…” en los principios de sus frases. Cuando una
persona catastrofiza, una pequeña evento conlleva una tragedia
porterior.
7. Personalización:
Es la tendencia a relacionar algo que ocurre en el entorno con uno
mismo. El error básico de pensamiento en la personalización es que se
interpreta cada experiencia, cada conversación, cada mirada como una
pista para analizarse y valorarse a sí mismo.
8. Falacias de control:
Existen dos formas en que puede distorsionarse el sentido de poder y
control de una persona. Una persona puede verse a sí misma impotente y
externamente controlada, o omnipotente y responsable de todo lo que
ocurre alrededor. La persona que se siente externamente controlada, se
bloquea. El polo opuesto de la falacia del control externo es la falacia
del control omnipotente. La persona que experimenta esta distorsión se
cree responsable de todo y de todos.
9. Pensamiento incorrecto de justicia:
Se basa en la aplicar creencia del comun de la gente a los caprichos de
las relaciones interpersonales sacando conclusiones erróneas. Se
expresa a menudo con frases condicionales: “Si me quisiera, no se
burlaría…”.
10. Razonamiento emocional:
En la raíz de esta distorsión esta la creencia de que lo que la persona
siente es lo que realmente define la realidad. Si se siente como un
perdedor, entonces tiene que ser un perdedor.
11. Pensamiento incorrecto de cambio:
El supuesto fundamental de este tipo de pensamiento es que la felicidad
depende de los actos de los demás. La esperanza de felicidad se
encuentra en conseguir que los demás satisfagan nuestras necesidades.
Las estrategias para cambiar a los otros incluyen echarles la culpa,
exigirles, manipularlos, ocultarles cosas y negociar.
12. Etiquetas globales:
Se trata de generalizar una o dos cualidades en un juicio global, con
lo cual la visión que se tiene del mundo es estereotipada y
unidimensional.
13.
Culpabilidad: A menudo la culpabilidad implica que otro se convierta en
el responsable de elecciones y decisiones que realmente son de nuestra
propia responsabilidad.
14. Los “debería” y los “tendria”:
En esta distorsión, la persona se comporta de acuerdo a unas reglas
inflexibles que deberían regir la relación de todas las personas. Las
palabras que indican la presencia de esta distorsión son “debería”,
“habría de”, o “tendría que”. No sólo son los demás quienes son
juzgados, sino que también la persona se hace sufrir a sí misma con los
debería.
15. Tener razón:
La persona se pone normalmente a la defensiva; tiene que probar
continuamente que su punto de vista es el correcto, que sus
apreciaciones del mundo son justas y todas sus acciones adecuadas.
16. Pensamiento incorrecto de la recompensa divina:
En este estilo de ver el mundo la persona se comporta “correctamente”
en espera una recompensa por ello. Se sacrifica y trabaja hasta quedar
extenuada y mientras tanto imagina que está coleccionando puntos
angelicales que podrá cobrar algún día.
17. El Todo o nada: Se tiende a ver las cosas en blanco y negro, es decir, en forma de categorías absolutas.
Al principio el hecho de estar revisando estos pensamientos distorsionados
puede hacer pensar que “no podré hacer nada más en mi vida”. Pero no es
cierto, ya que al cabo de un tiempo esto se convertirá en un hábito y lo harás de forma natural.
EDU LOPEZ
















