REVISTA
¿Te has preguntado alguna vez la razón por la qué no alcanzas tus metas?
Amy Cuddy, psicóloga en Harvard, explica
que el gran error de la gente al momento de fijar metas, es que se
enfocan en el resultado y no en el proceso.
Según Cuddy, las personas promedio encontrarán más éxito y felicidad cuando sus primeros objetivos son realistas.
Luego de varios estudios, la
especialista en comportamiento humano encontró que, frecuentemente, la
gente se decepciona por lo poco realistas y mal planeadas metas que se
proponen. “Son tan grandes. Tan distantes”, comenta. Por ejemplo, perder
20 kilos o conseguir el trabajo soñado.
Requieren de un millón de pequeños pasos y cada uno es una oportunidad para fallar”, señala Cuddy.
La forma más inteligente de alcanzar cualquier objetivo es aprender a trazar un mejor proceso.
Este consejo parece contradictorio,
porque lo que se pide es restarle atención a la meta. Sin embargo, la
especialista enfatiza en la importancia de la planeación a corto plazo,
en lugar de enfocarse en el pensamiento a largo plazo. Perder peso no
ocurrirá de la noche a la mañana, es mejor tratar de pasar un buen día
durante el proceso.
Cuando alguien comienza a entrenarse
para correr un maratón, no corre 10 ó 20 kilómetros en su primera
sesión. En el inicio, se enfocan en recorrer 1 ó 2 km al día. Poco a
poco se aumenta la distancia, reseñó MSN Finanzas.
Eventualmente, con el paso del tiempo,
es posible completar cualquier meta, únicamente hay que seguir cada paso
del proceso planteado: “Tal vez no te des cuenta, hasta que un día te
des vuelta y digas ‘Wow, ahora esto es más fácil para mí, que hace un
año’”, dice Cuddy.
4 razones por las que las empresas contratan a personas mayores de 45 años
Muchas empresas valoran la experiencia
de estos trabajadores que aportan una alta motivación y un fuerte
compromiso con la compañía a la vez que desempeñan sus labores con una
mayor autonomía.
Según el sitio Finanzas.com, entre las
razones principales que valoran las empresas para contratar a empleados
mayores de 45 años se encuentran:
Más experiencia. La
posibilidad de tener en plantilla a profesionales experimentados permite
a los jefes ahorrar parte del tiempo que emplearían en su supervisión.
De hecho, la relación entre costos y rendimiento es excelente para las
compañías que pueden obtener buenos resultados desde el primer día
debido a que los trabajadores tienen una curva de aprendizaje muy rápida
al proceder de otras empresas donde ya les han formado.
Redes de contacto y conocimiento.
En un mundo interconectado las empresas valoran cada vez más las redes
de contacto que, en el caso de este grupo de trabajadores, suele ser
mayor y de más alto nivel jerárquico que la de otro tipo de
trabajadores. Los años de experiencia en el desempeño de su trabajo les
lleva a tener amplios conocimientos sobre la competencia, los
proveedores y los clientes. Poner en valor sin prejuicios esos
conocimientos y aprovecharlos es el reto de las empresas.
Menor rotación. Los
trabajadores mayores de 45 años son más realistas en cuanto a sus
expectativas de futuro por lo que su nivel de compromiso es más elevado.
Cuando estos profesionales consiguen recolocarse valoran mucho su nuevo
puesto y por ello su rotación es más baja que en otros grupos.
Mayor motivación. El
talento auténtico es un bien escaso y tener 51 años, por ejemplo, no es
una buena razón para desprenderse de él. Es importante notar que este
grupo está igual o más motivado que otros ya que aún pueden tener
importantes necesidades financieras por lo que saben valorar el tener
una nueva oportunidad y les lleva a estar más implicados en lograr
buenos objetivos tanto para ellos como para la empresa.
Cada vez más los trabajadores senior
vuelven a ser vistos como un activo laboral gracias al conocimiento y la
experiencia que éstos acumulan y que les lleva a convertirse en agentes
de conocimiento para el resto de la plantilla.
9 señales que demuestran tu éxito
9 señales que demuestran tu éxito (aunque no lo creas)
Si sientes que no eres lo suficientemente exitoso, tal vez estés evaluando las características incorrectas.
Cuando eres una persona ambiciosa sientes que fallas seguido, ¿te has preguntado por qué? Aunque no lo creas, las metas pueden hacerte pasar tragos amargos cuando las cosas no salen como las planeabas.
Aunque mucha gente no lo acepte, vivimos en un mundo que refuerza este sentimiento, ya que te guste o no, todos comparamos las posesiones materiales con el éxito.
Un estudio por Strayer University encontró que 90% de los estadounidenses creen que la felicidad es el indicador más grande del éxito, (más que el mismo poder o prestigio).
Adrentándonos más en el tema, 67% definió al éxito como tener buena relación con amigos y familia, mientras que 60% dijo que es amar lo que uno hace. Sólo 20% aseguró que la riqueza monetaria es la que determina el éxito.
Cuando se trata de éxito, nuestros ojos suelen llevarnos por mal camino, pues es difícil pensar que aquellos que tienen las casas más grandes, los coches más lujosos y los amigos más influenciadores, no son los más exitosos.
Independientemente de lo que logres, siempre habrá alguien con más y esto te hará sentir que pierdes. Recuerda:
"El problema no es tu falta de juguetes, es creer que éstos indican lo que realmente es éxito".Si alguna vez te preocupas por no ser lo suficientemente exitoso, tal vez no estás evaluando las características correctas. A veces sólo necesitas un recodatorio de todo lo que has logrado. Estos son los indicadores:
1. Ya no eres el centro del universo
Todos conocemos a gente exitosa que actua como si fuera el centro de todo, ya que, (según ellos) es su mundo y el resto de nosotros vive en él. Eso no es éxito.El éxito requiere de empatía, de darte cuenta que los sentimientos y sueños de los demás son igual de importantes que los de nosotros.
2. Te mantienes positivo
La esperanza y el optimismo son esenciales componentes de una vida feliz. Si te quedas atascado en las cosas que te han salido mal, te vas a amargar y te volverás resentido. Cuando eso pase fallarás, sin importar lo que hayas logrado.El éxito real significa siempre ver el lado positivo y creer que tienes el poder de hacer de las peores situaciones algo mucho mejor.
3. Sabes que el fracaso no es para siempre
Haz aprendido que las únicas personas que nunca fallan son aquellas que no lo intentan. Si fracasas, no piensas automáticamente que eres un perdedor, al contrario, ves a éstas como una oportunidad para aprender.Tus errores pavimentan el camino del éxito y es esa frustración que sientes la que te obliga a ver las cosas de una manera distinta.
4. Mantienes las cosas en perspectiva
Las cosas malas pasan. Es parte de la vida. Pero siempre ten en mente que para muchos, nuestros peores días parecieran vacaciones para los que realmente tiene problemas, como lo es no tener que comer, o intentar sobrevivir a una guerra Civil.Dejar las llaves adentro del coche, o que no te hayan promovido no suena tan mal si lo ves desde otra perspectiva. Si tu manejas esta hablidad a la perfección ya tienes un gran éxito de tu lado.
5. Pides ayuda cuando lo necesitas
El no querer pedir ayuda, sin importar la posición en la que te encuentres, es una señal de inmadurez emocional.Pedir ayuda significa que ya entendiste que no tienes que demostrar que eres perfecto todo el tiempo. Hacerlo demuestra que no te da miedo que la gente vea tus debilidades, pues sabes que no se llega sólo al éxito.
6. Te das cuenta que la vida no es un juego al azar
Y tampoco es un sube y baja. Solamente porque alguien logre un éxito enorme no quiere decir que tu pierdas a la misma proporción. Sólo quiere decir que no ganaste esa vez en particular. Un signo seguro de éxito es la hablidad de celebrar el éxito de otros con entusiasmo sincero.7. Sabes cuál es la diferencia entre ser dramático y ser emocional
¿Recuerdas aquellos días en los que las relaciones estables te causaban pereza y rápidamente te cansabas de cualquiera que te tratara como debería? Si ese tipo de drama ya es cosa del pasado ¡felicidades! Preferir la estabilidad ante el drama ya es triunfar.8. Ya no te importa lo que los demás piensen
Sólo te preocupa la demás gente cuando todavía sientes que tienes que probar algo. Así que si ya no te pasa, puedes sentir que lo has logrado.Cuando eres sincero contigo mismo y tus principios te das cuenta que las opiniones de los demás son sólo eso, opiniones. No tienen efecto en la realidad y no cambian quién eres.
9. Aceptas qué es lo que no puedes cambiar y lo que sí
Hay una gran diferencia entre pesimismo y practicidad. Si hay un huracán aproximándose no hay nada que puedas hacer para detenerlo, pero una vez que aceptas que éste está cada ve más cerca, empiezas a trabajar en cómo mitigar sus efectos.Sólo te podrás mover hacia delante una vez que hayas explorado tus opciones. Tomar responsabilidad de cambiar las cosas que no te gustan de tu vida es un gran indicador de éxito.
No tiene sentido que te sientas un fracaso solamente porque crees que deberías tener un mejor trabajo, una casa más grande o un coche más nuevo. El verdadero éxito viene de adentro y es completamente independiente a las circunstancias.
Valor y Seducción de Marca
Enrique González
La microeconomía y la economía industrial identifican como una de las estrategias para evitar una feroz competencia basada en precios, tipo Bertrand que supone a los productos homogéneos o commodities, la diferenciación de los productos.Lo anterior no significa que no continúe existiendo competencia entre productos que a la luz del consumidor ya no son sustitutos perfectos, ni que los precios no constituyan un término o elemento de comercialización importante, aún cuando no necesariamente el más decisivo.
Tal percepción diferenciada de los bienes por parte de los consumidores puede ser producto de: 1.- elementos objetivos o tangibles del producto –características intrínsecas, físicas, etc.-, 2.- diferencias en la forma de comercialización o acceso al bien –no es lo mismo un leasing que la venta de una Fotocopiadora- 3.- así como producto de la disuasión o diferenciación por medio del marketing y el posicionamiento de la marca.
En el mundo de la moda, una forma de diferenciarse y enviar señales de eventual alto standing y/o calidad del producto y la marca es vía precios. Las macas podrían mantener precios elevados para hacer ver que sus productos sólo podrían ser adquiridos por cierto segmento de la demanda, sacrificando demanda supramarginal por mayores beneficios proporcionalmente hablando, producto del descreme de mercado de aquellos que desean diferenciarse adquiriendo el bien de marca. Es por ello que en países donde hay periodos estacionales de descuentos o saldos, usted encontrará marcas que no ofrecen ofertas o las ofrecen de forma muy limitada –estrategia que ha desplegado una emblemática diseñadora latina de moda con enorme aceptación en España, en épocas de saldos en los grandes establecimientos por departamento-. Otras empresas desarrollan cadenas exclusivas de distribución y venta, las cuales requieren realizar importantes inversiones específicas y en consecuencia desarrollan y perfeccionan acuerdos y contratos verticales con el propietario de la marca donde se garantizan márgenes suficientes para realizar estas acometidas, se limita geográficamente la competencia intra-marca y/o se aplican simultáneamente tarifas en dos partes con pago de royalty por el uso de la marca.
La economía industrial identifica dos forma de diferenciación, la vertical y la horizontal. La diferenciación horizontal se refiere a la situación en la cual dos o más productos se consideran diferentes, sin que haya unanimidad entre los consumidores en cuanto a la mayor o menor disponibilidad de pago por cada uno de ellos. Por su parte, la diferenciación vertical aparece cuando existe unanimidad entre los consumidores en lo que respecta a la mayor o menor disponibilidad de pago por estos bienes. En la mayoría de los mercados existe una mezcla de diferenciación horizontal con diferenciación vertical, conocidas igualmente como diferenciación de variedad y de calidad.
En las sociedades modernas, cuyas economía se basan en modelos de mercado, suele existir un entramado jurídico de resguardo de los derechos de propiedad, con alcance a bienes o activos intangibles. Estos derechos abarcan desde patentes a procesos, productos y fórmulas maestras, pasando por el derecho marcario y de símbolos, así como el derecho de autor y el secreto comercial e industrial.
Obviamente en el mundo de lo perceptivo, desde lo Gourmet y el glamour, pasando por “simples” bebidas carbonatadas de consumo masivo; la disuasión y la diferenciación de marca juegan un papel transcendental.
Dos ejemplos nos vienen a la mente que no podrían ser tan distintos respecto al mercado al que pertenecen cada uno estos pero a la vez tan parecidos en sus estrategias sobre la importancia del valor de sus marcas. El primer ejemplo, el Champagne, vino espumoso cuyos productores, según aseguran algunos conocedores de la materia, no suelen ver con buenos ojos participar en catas a ciegas. ¿La razón probable? Después de décadas de fama acumulada, someterse a una cata a ciegas implica un experimento controlado, donde la variable marca se omite o constituye la variable de control del experimento, para que ante igualdad de condiciones en su presentación, jueces expertos y conocedores, teniendo por objeto pronunciarse sobre la calidad e equilibrio del producto, decidan, sin dejarse influenciar por la etiqueta –sin embargo, alguien podría reparar en el hecho que un buen experto, con capacidad de identificar características propias de marcas o regiones, y con preferencias hacia estas, podría inclinarse a favor de las mismas-. Una cata a ciegas, donde la variable de control es la etiqueta –la información nominal sobre la marca, la bodega, su procedencia, la región de origen, etc.-, podría resultar lapidaria para una empresa que basa su valor en la percepción, disuasión vía marca y etiqueta.
Algo parecido ocurre con nuestro segundo ejemplo, Coca Cola. Esta marca nunca ha solicitado registro o patente de la fórmula maestra de su producto bandera en colas negras. Ha preferido el secreto comercial o industrial. Por lo general las normativas referidas a la materia de secretos comerciales o industriales, y a los derechos de propiedad intelectual, definen como ilegal las formas fraudulentas de conseguir tales secretos, fórmulas maestras, procesos o diseño de productos. Sin embargo, la ingeniería en reversa del producto suele estar permitida. ¿Pero entonces por qué no patentar o registrar la fórmula aún cuando la protección que daría la patente implica un periodo de tiempo limitado, especialmente cuando un análisis químico y un proceso de ingeniería en reversa podría dar con la fórmula maestra, sin derecho a reclamo por parte del creador por ausencia de registro y/o patente?
Richard Posner, abogado y profesor de la Universidad de Chicago, en su libro “El Análisis Económico del Derecho” asegura: “Si el secreto puede descubrirse fácilmente mediante esfuerzos inventivos independientes, el tenedor del secreto tendrá poco que ganar del gasto de recursos en el mantenimiento de un secreto, mientras que si es tan original e ingenioso que difícilmente podría ser descubierto por el esfuerzo independiente dentro del periodo de protección de la patente, la protección más prolongada que conferirá el secreto comercial proveerá una recompensa debidamente incrementada por la creatividad extraordinaria”.
A pesar del análisis correcto, en un principio, de Richard Posner, siendo que pudiera ser técnica y científicamente posible dar con la fórmula maestra, por qué no se ha registrado nunca la fórmula maestra de Coca Cola. No, no existe inconsistencia alguna. Primero, el periodo de la protección de la patente podría resultar corto y segundo, existe un ingrediente que no está en la fórmula maestra ni la afecta, pero que sin embargo sí afecta al consumidor y a su percepción: la marca. Si Coca Cola hubiese registrado su fórmula y con el tiempo habría expirado su protección vía patente, no habría excusa posible para decir que cualquier otra cola negra que usara dicha fórmula no es exactamente igual a Coca Cola.
Supongamos que resulta técnica y productivamente posible replicar un producto, incluso el gusto o sabor del mismo, la mejor protección para evitar que el producto se convierta en un commoditiy es vía disuasión, marketing y diferencia de marcas en el plano de la persuasión. Las patentes suelen durar entre 17 y 20 años, sin embargo ¿cuánto ha durado el posicionamiento de marca de Coca Cola o de la región de Champagne? Aun existiendo el derecho de propiedad intelectual en términos generales, visto está, que podría valer más una estrategia de posicionamiento vía marketing, publicidad y percepción del valor de la marca porque evita la “commoditization” del producto.
Enrique González
Economista, graduado en la UCV. Maestría en Economía Industrial, Universidad Carlos III de Madrid, y Maestría en Economía y Derecho del Consumo, UCLM.
La actitud de ganador
Dr. Renny Yagosesky Ph.D en Psicología, Conferencista y Escritor @DoctorRenny
En un entorno
complejo signado por la crisis, se requiere una combinación de
ingredientes que permitan generar salidas funcionales y sustentables
para poder mantenerse. Esos ingredientes, son: actitud, aptitud,
estrategia, recursos y acciones oportunas, coherentes y flexibles. De
todos esos aspectos, quiero detenerme en la actitud, por ser el
combustible básico sin el cual los demás ingredientes no pueden
activarse.
Hablar de actitud es hablar de
motivación, disposición, deseo, ganas. La actitud se refleja en la
energía para actuar, en la iniciativa, para dar los primeros pasos y en
la voluntad para mantenerse en pie a pesar de las adversidades. Cuando
carecemos de ese empuje, de esa fuerza, de esa chispa no hay manera de
saltar muros, de vencer retos, de rebasar al miedo ni de trascender la
mediocridad. Lo primero es entonces, tener la actitud, la actitud de un
ganador.
También le recomendamos leer: La gestión del stress
Roberto Shinyashiki, estudioso del tema,
ha dicho que es posible definir un perfil en los ganadores, un paquete
de cualidades que los identifica y nos permite predecir quienes lograrán
los mejores resultados y quienes se resignarán a conformarse con lo que
la vida les mande. Estos rasgos que describo a continuación, conforman
su perfil:
Determinación: Los
ganadores son personas determinadas, decididas, que creen poder sortear
exitosamente los obstáculos del camino. Muestran un ánimo resuelto y no
es fácil desanimarlos. Por su parte, quienes portan mentalidad de
perdedores, exhiben una tendencia mental pesimista, que se percibe
apenas se entra en contacto con ellos.
Autenticidad: Los
ganadores muestran autenticidad. Tienden a expresar lo que les gusta y
lo que no les gusta, y la gente sabe a qué atenerse con ellos. Evitan
las complicaciones derivadas de la hipocresía o la mentira. Con
frecuencia se les acusa de ser “demasiados sinceros”.
Entusiasmo: Los
ganadores son tremendamente entusiastas. Se muestran como personas
dinámicas, activas y dispuestas a la acción de logro. Su ritmo es
vigoroso y contagioso. Los perdedores suelen ser agrios y aflictivos,
lo que reduce notablemente sus horas de bienestar personal.
Ambición: Los ganadores
piensan en grande, tienen ambición y no se conforman con poco ni con lo
pequeño. Buscan llegar a lo más alto de la montaña y vivir “en primera
clase”, en vez de resignarse y esperar a que otro le dibuje sus
límites. El perdedor prefiere vivir “al son que le toquen”, no como voz,
sino como eco.
Eficacia: El ganador va
tras los resultados, ama concretar y ser eficaz. Huye de las coartadas y
las distracciones. El perdedor, por el contrario, desea pero no hace,
anhela pero no se mueve de donde está su meta. Vive atrapado en un mar
de de justificaciones, excusas y culpables sobre quienes proyecta sus
resultados mediocres. Uno sueña, el otro hace. El perdedor cree que
“querer es poder”. El vencedor sabe que “hacer es poder”.
Aprendizaje: El
vencedor reconoce errores y aprende de ellos, pues intenta
perfeccionarse constantemente. Sabe que siempre hay algo más que puede
aprender para superarse. Para el perdedor otros son la causa de sus
fracasos. Es una víctima militante sin control de su existencia.
Relaciones: Otra
característica de los ganadores es su habilidad para relacionarse con
las personas. Saben que todo se logra a través de las personas y su
presencia es motivante para quienes les rodean. Los perdedores son dados
a la discordia a causa de sus actitudes vinculares limitadoras, como:
celos, envidias, imposición y conflictividad. El ganador disfruta en
presencia de otros, el perdedor se siente amenazado. Su desvalorización
lo hace aislarse o mostrarse agresivo y pocas veces cooperativo. Incluso
cuando ayuda, lo hace de manera desbordada y para sentirse querido.
Vocación: El vencedor
sigue su vocación; hace lo que le gusta y va tras de aquello que le
hace sentir realizado. El perdedor vive alejado de sí mismo, trabajando
por dinero y bajo estrés. No sabe con claridad lo que le gusta y si lo
sabe no persigue su ideal. Se queja, se lamenta por lo que no ha podido
ser.
Ética: El vencedor
tiende un código ético que se esfuerza en respetar, mientras que el
perdedor no sigue reglas, es anárquico y desadaptado, se ríe de los
ideales y por eso jamás se siente realizado, a causa de su declarado
pragmatismo.
Iniciativa: Los
ganadores son personas de muy alta iniciativa. Crean realidades en vez
de sentarse a esperar por la llegada de la buena suerte. Saben que su
esfuerzo es la semilla del éxito y se dedican a sembrarla con afán
indetenible. Confían en que la diferencia la marca su conducta y el tipo
de decisiones que se toma. Creen más en ellos que en la buena suerte.
No tengo duda alguna de que
reflexionando acerca de estar premisas y siguiéndolas como pauta o mapa
de trabajo diario, es posible desarrollar una mentalidad exitosa una
actitud de ganador que no tardará en generar los resultados que
deseamos, a pesar de los pesares. Gracias por leerme.
La actitud de ganador
En un entorno
complejo signado por la crisis, se requiere una combinación de
ingredientes que permitan generar salidas funcionales y sustentables
para poder mantenerse. Esos ingredientes, son: actitud, aptitud,
estrategia, recursos y acciones oportunas, coherentes y flexibles. De
todos esos aspectos, quiero detenerme en la actitud, por ser el
combustible básico sin el cual los demás ingredientes no pueden
activarse.
Hablar de actitud es hablar de
motivación, disposición, deseo, ganas. La actitud se refleja en la
energía para actuar, en la iniciativa, para dar los primeros pasos y en
la voluntad para mantenerse en pie a pesar de las adversidades. Cuando
carecemos de ese empuje, de esa fuerza, de esa chispa no hay manera de
saltar muros, de vencer retos, de rebasar al miedo ni de trascender la
mediocridad. Lo primero es entonces, tener la actitud, la actitud de un
ganador.
También le recomendamos leer: La gestión del stress
Roberto Shinyashiki, estudioso del tema,
ha dicho que es posible definir un perfil en los ganadores, un paquete
de cualidades que los identifica y nos permite predecir quienes lograrán
los mejores resultados y quienes se resignarán a conformarse con lo que
la vida les mande. Estos rasgos que describo a continuación, conforman
su perfil:
Determinación: Los
ganadores son personas determinadas, decididas, que creen poder sortear
exitosamente los obstáculos del camino. Muestran un ánimo resuelto y no
es fácil desanimarlos. Por su parte, quienes portan mentalidad de
perdedores, exhiben una tendencia mental pesimista, que se percibe
apenas se entra en contacto con ellos.
Autenticidad: Los
ganadores muestran autenticidad. Tienden a expresar lo que les gusta y
lo que no les gusta, y la gente sabe a qué atenerse con ellos. Evitan
las complicaciones derivadas de la hipocresía o la mentira. Con
frecuencia se les acusa de ser “demasiados sinceros”.
Entusiasmo: Los
ganadores son tremendamente entusiastas. Se muestran como personas
dinámicas, activas y dispuestas a la acción de logro. Su ritmo es
vigoroso y contagioso. Los perdedores suelen ser agrios y aflictivos,
lo que reduce notablemente sus horas de bienestar personal.
Ambición: Los ganadores
piensan en grande, tienen ambición y no se conforman con poco ni con lo
pequeño. Buscan llegar a lo más alto de la montaña y vivir “en primera
clase”, en vez de resignarse y esperar a que otro le dibuje sus
límites. El perdedor prefiere vivir “al son que le toquen”, no como voz,
sino como eco.
Eficacia: El ganador va
tras los resultados, ama concretar y ser eficaz. Huye de las coartadas y
las distracciones. El perdedor, por el contrario, desea pero no hace,
anhela pero no se mueve de donde está su meta. Vive atrapado en un mar
de de justificaciones, excusas y culpables sobre quienes proyecta sus
resultados mediocres. Uno sueña, el otro hace. El perdedor cree que
“querer es poder”. El vencedor sabe que “hacer es poder”.
Aprendizaje: El
vencedor reconoce errores y aprende de ellos, pues intenta
perfeccionarse constantemente. Sabe que siempre hay algo más que puede
aprender para superarse. Para el perdedor otros son la causa de sus
fracasos. Es una víctima militante sin control de su existencia.
Relaciones: Otra
característica de los ganadores es su habilidad para relacionarse con
las personas. Saben que todo se logra a través de las personas y su
presencia es motivante para quienes les rodean. Los perdedores son dados
a la discordia a causa de sus actitudes vinculares limitadoras, como:
celos, envidias, imposición y conflictividad. El ganador disfruta en
presencia de otros, el perdedor se siente amenazado. Su desvalorización
lo hace aislarse o mostrarse agresivo y pocas veces cooperativo. Incluso
cuando ayuda, lo hace de manera desbordada y para sentirse querido.
Vocación: El vencedor
sigue su vocación; hace lo que le gusta y va tras de aquello que le
hace sentir realizado. El perdedor vive alejado de sí mismo, trabajando
por dinero y bajo estrés. No sabe con claridad lo que le gusta y si lo
sabe no persigue su ideal. Se queja, se lamenta por lo que no ha podido
ser.
Ética: El vencedor
tiende un código ético que se esfuerza en respetar, mientras que el
perdedor no sigue reglas, es anárquico y desadaptado, se ríe de los
ideales y por eso jamás se siente realizado, a causa de su declarado
pragmatismo.
Iniciativa: Los
ganadores son personas de muy alta iniciativa. Crean realidades en vez
de sentarse a esperar por la llegada de la buena suerte. Saben que su
esfuerzo es la semilla del éxito y se dedican a sembrarla con afán
indetenible. Confían en que la diferencia la marca su conducta y el tipo
de decisiones que se toma. Creen más en ellos que en la buena suerte.
No tengo duda alguna de que
reflexionando acerca de estar premisas y siguiéndolas como pauta o mapa
de trabajo diario, es posible desarrollar una mentalidad exitosa una
actitud de ganador que no tardará en generar los resultados que
deseamos, a pesar de los pesares. Gracias por leerme.
Trece consejos de un experto en Educación Financiera
Como bien
sabes Robert Kiyosaki es considerado uno de los grandes expertos en
materia de educación financiera, ha sido un gran impulsador de estos
temas, además de ser un gran empresario e inversionista sin contar con
que es un millonario y escritor de varios bestsellers.
Hoy cuenta con gran reconocimiento a
nivel mundial aunque cuando empezó a escribir sus ideas, las cuales eran
un poco diferentes al pensamiento tradicional de la mayoría de la
población tuvo muchas críticas y opositores, hoy la situación financiera
actual le ha dado razón en muchos aspectos, pero veamos aquí cuáles
son sus consejos más importantes en cuanto a tener éxito con el manejo
del dinero, reseñados en tipsfinancieros.com:
1. Una de las grandes fallas del sistema educativo es no proveer educación financiera a los estudiantes.
2. La falta de educación financiera ocasiona que la gente haga tonterías o se deje guiar por incompetentes.
3. En la actualidad muchos expertos
financieros continúan recomendando: “Trabaja duro, ahorra dinero, salda
deudas, gasta lo menos posible y diversifícate.” El problema de estos
consejos es que son malos consejos, sencillamente porque son obsoletos.
4. Sin educación financiera no se puede
procesar la información para convertirla en un conocimiento útil y sin
conocimiento financiero la gente sufre en el aspecto económico.
5. Para mí fue muy importante aprender,
cuando era aún muy niño, que todos tenemos problemas de dinero sin
importar cuan pobres o ricos somos. Mucha gente piensa que si lograra
tener mucho dinero sus problemas económicos se acabarían. No saben que
tener muchísimo dinero ocasiona problemas económicos aún mayores.
6. La educación tampoco resuelve los
problemas de dinero. El mundo está repleto de eruditos pobres; a ellos
les llamamos socialistas.
7. La inteligencia financiera (educación
financiera) resuelve los problemas de dinero. En términos simples, la
inteligencia financiera es aquella parte de nuestra inteligencia global
que utilizamos para resolver problemas financieros.
8. ¿Por qué los ricos se vuelven más
ricos?, Puede parecer injusto que las reglas del dinero hayan cambiado,
que te hagan más pobre y que estén fuera de tu control, pero así es. No
obstante, la clave para volverse rico es reconocer que el sistema es
injusto, aprender las reglas y utilizarlas a tu favor. Para lograrlo se
requiere inteligencia financiera, educación financiera…
9. Los ricos continúan enriqueciéndose
porque aprenden a resolver problemas financieros, los ven como
oportunidades para aprender, para crecer, tornarse más inteligentes y
hacerse más ricos. Los ricos saben que entre más aguda sea su
inteligencia financiera los problemas que resolverán serán mayores; por
eso pueden producir más dinero.
10. Mucha gente espera que el gobierno
solucione sus problemas financieros, pero si el gobierno no puede
resolver sus propios problemas económicos, ¿podrá resolver los de otros?
La buena noticia es que si tú solucionas tus dificultades te
enriquecerás y te harás más astuto.
11. La lección que debemos recordar
sobre este capítulo radica en que, ricos o pobres, todos tenemos
problemas de dinero, pero la única forma de volverte rico es
incrementando tu inteligencia financiera y así resolver de manera activa
los problemas económicos.
12. Se requiere de un alto nivel de
inteligencia financiera para que, sin importar cuánto dinero ganes,
logres vivir bien e invertir.
13. Todos somos diferentes, tenemos
intereses y gustos distintos. También tenemos diferentes cualidades y
debilidades, dones y talentos. Menciono lo anterior porque no creo que
la inteligencia financiera sea la más importante o la única. Sólo pienso
que todos la necesitamos porque vivimos en un mundo de dinero o, para
ser más precisos, de moneda corriente. Como mi padre rico decía: “Pobres
o ricos, torpes o inteligentes, todos usamos dinero.”




















